Ozymandias, Percy B. Shelley

Versión original 

I met a traveller from an antique land
Who said: Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert. Near them, on the sand,
Half sunk, a shattered visage lies, whose frown,
And wrinkled lip, and sneer of cold command,
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamped on these lifeless things,
The hand that mocked them and the heart that fed.
And on the pedestal these words appear:
“My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye Mighty, and despair!”
Nothing beside remains. Round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare
The lone and level sands stretch far away.

 

Versión traducida

Conocí a un viajero de una tierra antigua
que dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco
se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,
semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño
y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,
a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
“Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!”
Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia
de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas»

¡Oh, capitán, mi capitán!

Versión en lengua española

¡Oh, Capitán, mi Capitán! Nuestro azaroso viaje ha terminado;

El barco capeó los temporales, el premio que buscamos se ha ganado;
Cerca está el puerto, ya oigo las campanas, todo el mundo se muestra alborozado,
la firme quilla siguen con sus ojos, el adusto velero tan audaz.

Pero, ¡Oh, corazón! ¡Corazón! ¡Corazón!
Oh, se derraman gotas rojas
en la cubierta donde yace mi Capitán
caído, frío y muerto.

¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! Levántate y escucha las campanas;
levántate —por ti la enseña ondea— por ti suena el clarín;
por ti son las guirnaldas y festones —por ti se apiñan gentes en la orilla;
por ti claman, la inquieta masa a ti se vuelve ansiosa.

¡Escucha, Capitán! ¡Querido padre!
Te pongo el brazo bajo la cabeza;
Un sueño debe ser que en la cubierta
hayas caído frío y muerto.

Mi Capitán no contesta, están sus labios pálidos e inertes;
Mi padre no es consciente de mi brazo, no tiene pulso ya ni voluntad.
El barco sano y salvo ha echado el ancla, el periplo por fin ha concluido;
del azaroso viaje, el barco victorioso regresa logrado el objetivo.

¡Exultad, oh, costas!, y ¡sonad, oh, campanas!
Mas yo, con paso fúnebre recorro
la cubierta donde yace mi Capitán
caído, frío y muerto.

Versión original

O Captain my Captain! our fearful trip is done;
The ship has weather’d every rack, the prize we sought is won;
The port is near, the bells I hear, the people all exulting,
While follow eyes the steady keel, the vessel grim and daring:

But O heart! heart! heart!
O the bleeding drops of red,
Where on the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.

 

O Captain! my Captain! rise up and hear the bells;
Rise up—for you the flag is flung—for you the bugle trills;
For you bouquets and ribbon’d wreaths—for you the shores a-crowding;
For you they call, the swaying mass, their eager faces turning;

Here Captain! dear father!
This arm beneath your head;
It is some dream that on the deck,
You’ve fallen cold and dead.

 

My Captain does not answer, his lips are pale and still;
My father does not feel my arm, he has no pulse nor will;
The ship is anchor’d safe and sound, its voyage closed and done;
From fearful trip, the victor ship, comes in with object won;

Exult, O shores, and ring, O bells!
But I, with mournful tread,
Walk the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.

Poema de Walt Whitman, adjunto al magnífico Hojas de hierba (Leaves of grass) y creado con el motivo del asesinato de Abraham Lincoln, presidente de los Estados Unidos.

El poema.

Oigan

soy más que un hombre

danzando

cantando el palo

garganta áspera Waits y Sabina

otorrinolaringólogo

años de tabaco y alcohol

Soy más que un emblema

un nombre sin apellidos

un hijo-de-nadie

un desabastecido mental

Más que un escritorucho

de la A la Z

me quedo con tres letras

para bailar eternamente

el vals monosilábico

de las ocho de la mañana

el swing endecasílabo

del siglo XIV

que lo bailan Petrarca

y Garcilaso

Soy más que todo eso

pero ya me he terminado.

No solamente son musas…

No solamente son musas, caray, no tienen por qué serlo (o por qué no serlo).

Hoy es el día de la mujer escritora, un poco absurdo para los que sabemos (o pretendemos saber) algo de literatura, porque qué cojones, yo ya sé que hay autoras a punta pala. Que si Woolfs, que si Shelleys, mujeres que han sabido escribir sobre hombres sin necesidad de tenerlos como musos (ilustra la idea que esta palabra no exista en masculino). Mujeres escritoras, sin ir más lejos, que siguen y leen mi blog y escriben el suyo a su manera (felicidades, chicas).

A pesar de todo, lo dicho… es simbólico, sí, pero para qué engañarnos, no está de más. Que el protofeminismo renacentista ya trabajó para que la mujer tuviera también una posición influyente dentro del panorama artístico, pero que hasta nuestros días parece que las obras más cotizadas, los mejores libros, las mejores bandas y un largo etcétera siguen siendo potestad de los hombres, o del público masculino. Un día como hoy puede que sirva para dejar claro que, en general, ningún oficio es sexual.

Un hombre puede ser maquillador, bailarín, azafato o lo que quiera ser sin dejar de ser hombre por ello, y una mujer desde luego que puede ser también lo que ella quiera ser, así que eso, un gran día para intentar seguir acortando la brecha enooooorme (con mucha “o” de por medio) que desgraciadamente existe entre los hombres y las mujeres, en el plano político, social y cultural, que es lo que me ocupa y me motiva a emplear estas líneas.